Hicimos una evaluación del proyecto de lectura y reflexión que hicimos con los adultos de este Plan: encontramos debilidades y fortalezas, amenazas y proyecciones. Creo que poco a poco fuimos perdiendo los temores porque en sí la gente para quién leí, devolvieron con mucha pertinencia el por qué del objetivo fundamental. Recordamos que era: consolidar a través de la lectura un espacio de reflexión pero también de recreación.
Muchas reuniones tuvimos y fuimos y vinimos con nuestras teorías. Pero la gente supo los motivos y se acomodaron perfectamente no sólo al objetivo sino que fueron más allá: nos permitieron ver qué reflexiones les merecen las lecturas que llevé cuando su experiencia de vida es totalmente diferente a la nuestra. Sacaron conclusiones, compararon, establecieron similitudes y diferencias, todo un trabajo que se pudo lograr por su cooperación pero también por la lectura, a la cual, no se resistieron.
Estamos pensando en una segunda parte del proyecto: tenemos quince días para pensar y ver cómo y qué.

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