Los muchachos aseguraban que nunca les habían contado un cuento o que tal vez, cuando eran muy chicos.
La propuesta ver dos formas de contarlos: con el texto para mostrar imágenes valiosas o sin él sentada, como una abuela, con narración oral.
Aceptaron el desafío y la verdad, se interesaron mucho y escucharon atentamente.
Gracias por la invitación y vale el desafío de volver.






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