Es una propuesta que viene de otros países y que fundamentalmente es un acto único donde el lector o narrador, dice al oído del escucha. Eso hace que el mensaje cobre intimidad con el escucha, aisla la polución sonora que nos invade en forma invisible y procura una comunicación personalizada.
En la escuela además: propone la destreza oral de los susurrantes. Propone la plástica y la ayuda familiar. Propone también la inclusión barrial en salidas grupales para impactar con los sussurradores.
En estos días hemos comenzado con la Escuela 117 que ha sido la primera en mostrar los logros.





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